Tengo una telita en el ojo

Tengo una telita en el ojo

Tengo una telaraña en el ojo

La mayoría de las personas tienen moscas volantes que aparecen y desaparecen, y a menudo no necesitan tratamiento. Pero a veces las moscas volantes pueden ser un signo de una enfermedad ocular más grave. Por eso, si notas que aparecen nuevas moscas volantes de repente y no desaparecen, es importante que se lo digas a tu oftalmólogo.

Las moscas volantes suelen producirse por los cambios normales en los ojos. A medida que envejece, pequeños hilos del vítreo (el líquido gelatinoso que rellena el ojo) se pegan entre sí y proyectan sombras sobre la retina (la capa de tejido sensible a la luz situada en la parte posterior del ojo). Esas sombras aparecen como moscas volantes.

Su oftalmólogo puede comprobar la presencia de moscas volantes en el marco de un examen ocular con dilatación de pupilas. El médico le administrará unas gotas para dilatar (ensanchar) la pupila y, a continuación, le examinará los ojos en busca de moscas volantes y otros problemas oculares.

Si las moscas volantes dificultan la visión e interfieren en la vida cotidiana, el oftalmólogo puede sugerir una intervención quirúrgica denominada vitrectomía para eliminarlas. Hable con su médico sobre los riesgos y beneficios de esta operación.

Moscas volantes repentinas en un ojo

Las moscas volantes vítreas pueden ser una afección frustrante e incluso debilitante para muchas personas. Sin embargo, las quejas sobre las moscas volantes vítreas solían ser ignoradas o desestimadas por los médicos. En el pasado, los procedimientos para aliviar las moscas volantes tenían tasas relativamente altas de complicaciones, y se tardaba mucho tiempo en recuperarse. Con la llegada de la nueva cirugía con instrumentos pequeños, el tratamiento de las moscas volantes vítreas es ahora una opción más razonable. La cirugía con instrumentos pequeños permite una intervención más fácil y rápida, así como una recuperación más cómoda y rápida. Y lo que es más importante, se reduce el riesgo de complicaciones.

El vítreo (líquido y gel en el centro del ojo) es mayoritariamente sólido a los 10 años. Se convierte en líquido en el centro a medida que la persona envejece. Con el tiempo, el vítreo se colapsa y se desprende de la retina, que está en la pared posterior del ojo. El paciente puede notar esto como un gran flotador en forma de telaraña o múltiples flotadores en forma de cuerda cuando se produce. A veces se asocia con algunas luces parpadeantes. El gel vítreo suele derretirse o licuarse durante las siguientes semanas o meses. Las moscas volantes suelen remitir a los pocos días, y todas, salvo unas pocas, se depositan en el fondo del ojo y desaparecen en un periodo de 6 meses. Algunas moscas volantes residuales pueden verse de por vida. El problema se produce cuando las moscas volantes no se vuelven translúcidas y no se asientan. A veces, el vítreo sólo se desprende parcialmente de la pared posterior del ojo (o de la retina), y las moscas volantes pueden quedarse atascadas en el eje visual o en el centro de la visión. Estas moscas volantes pueden ser bastante molestas debido a las sombras nítidas que proyectan sobre la retina. Puede producirse una hemorragia cuando el vítreo se desprende del nervio óptico o provoca un desgarro de la retina. Incluso si el desgarro de la retina se repara, la sangre que queda en el ojo puede manchar las moscas volantes vítreas translúcidas y hacerlas más opacas, lo que las hace más molestas. Por supuesto, la principal preocupación cuando aparecen nuevas moscas volantes vítreas es que puedan estar asociadas a un nuevo desgarro de retina y, por tanto, a un posible desprendimiento de retina posterior.

¿qué causa las moscas volantes?

El humor vítreo se separa ligeramente de la retina y se degenera con la edad. Esta separación del humor vítreo de la retina puede hacer que se desprendan pequeños trozos de gelatina y se formen más moscas volantes. Al principio, esto puede resultar irritante. Con el tiempo, el cerebro puede acostumbrarse a las moscas volantes y decidir no «informar» de su presencia. Daños y desgarros en la retina En algunas personas, el desprendimiento del humor vítreo de la superficie de la retina relacionado con la edad puede provocar desgarros. Pueden aparecer pequeñas gotas de sangre como una nueva cosecha de moscas volantes. Las personas miopes y las que han sido operadas de cataratas tienen un mayor riesgo de sufrir desgarros en la retina.

Los desgarros de retina no tratados pueden provocar un desprendimiento de retina. En este caso, la retina se desprende de la parte posterior del globo ocular. Si no se trata inmediatamente, puede producirse una pérdida de visión permanente. Luces intermitentes («auras») y moscas volantes A veces, las moscas volantes pueden estar asociadas a luces intermitentes o «auras». Esto puede ser causado por eventos como: Busque ayuda ante cualquier cambio repentino en los ojos Las moscas volantes suelen ser inofensivas. Busque atención médica inmediata si experimenta un aumento repentino de las moscas volantes (sobre todo si se presentan en forma de luces intermitentes (auras), o un nuevo flotador grande). Esto es especialmente importante si es miope.

Puntos negros repentinos en la visión, no flotadores

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El desprendimiento de retina se produce cuando la retina, una capa de tejido que cubre la mayor parte del fondo del ojo, se separa de su posición de anclaje. La causa más común es un traumatismo ocular, y los síntomas -visión borrosa y/o ver moscas volantes o luces intermitentes- son repentinos en estos casos. Esta afección es una verdadera emergencia ocular y requiere un tratamiento inmediato para evitar la pérdida grave de visión o la ceguera. Un examen ocular puede identificar la lesión (y sus factores de riesgo) y confirmar la necesidad de un procedimiento de intervención para tratarla.

La retina está compuesta por una capa de células neuronales sensibles a la luz que recubre el interior del globo ocular. Al igual que una cámara, la retina capta los rayos de luz y los convierte en impulsos eléctricos. Estos impulsos viajan por el nervio óptico hasta el cerebro, donde se convierten en imágenes.

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